Carmen Ollé                              

Primera parte

La obra poética de Violeta Barrientos Silva tiene poemas virtuosos que es necesario resaltar, ya que en un medio literario con tantas ofertas y publicaciones y las diversas tendencias y modas que -según el canon literario vigente- se van empoderando de la oreja de los lectores, podrían no ser calibrados en su justa medida.

Con una obra variada por la diversidad de estilos, pero sólida y cohesionada por su mirada crítica, además de su vasta experiencia como poeta y activista en los derechos humanos, la poética de Barrientos Silva va de una orilla a otra con gran naturalidad, de los textos en prosa a los estrictamente líricos, de la estética coloquial a la críptica y enigmática; a ello se añaden interesantes cambios de ritmo y de tonos; es decir estamos ante un espectro poético muy rico.

Tomemos al azar uno de sus libros: Cosas sin nombre, integrado por poemas numerados. Gracias a su magnífica prosa podemos destacar el número 3 dedicado a las sirvientas -dicho así, sin eufemismos- vestidas de blanco en una playa privada, disfrazadas de gaviotas, cómo se vuelven invisibles, porque están prohibidas de compartir las playas junto con sus empleadoras.

En el número 5, son los perros pobres los que se pasean libremente por la ciudad, pero la estratificación social alcanza también a los canes debido a la injusticia de las ciudades que “dividen, cortando el territorio con calles, marcando la pertenencia a un amo o al abandono.”   La prosa, rítmica y musical, nos presenta un contenido inédito, en tanto la comparación entre los ricos y los pobres no cae en la obvia denuncia social, a veces muy manida.

En el texto número 8, la singular analogía entre el suicida y el pájaro funciona pues se da el salto, de una situación a otra distinta, que se complementan.

El innombrable cuerpo del deseo, publicado en (1992) es otra entrega fundamental de Barrientos Silva. En el bello poema “Las imposibles orquídeas”,  las orquídeas bajo tierra nos remiten a escenarios mágicos, mientras el dedicado a la cabeza de Medusa es erótico y  relevante por la amalgama entre forma  y contenido: la descripción de la medusa como el objeto deseante y deseado atrapa a los lectores, con un final lapidario  que lo vuelve indescifrable.

La “Invocación a una mujer marina”, en estilo dialógico y con breve argumento nos presenta de manera impactante la idea del deseo no resarcido.

“Quo Vadis” es otro título que, como la mayoría que integran este libro, tiene una naturaleza tersa. Barrientos Silva trabaja con gran naturalidad el tema sáfico, que nos lleva a un jardín donde todo es posible, el amor, el no amor, el encuentro el desencuentro, y de ese modo nos atrapa, en una estética muy al estilo de la gran poeta griega:  

Y el mar arrecia contra mí; al mojar tus delgados pies en la otra orilla,

te trae de vuelta y así, multitud de puntos de arena

como pasos triunfales surgen de la derrota.

En El Jardín de las delicias (1999), “San Juan de Patmos” y “La nave de los locos”, son poemas que cobran cuerpo en el sentido de la importancia delcorrelato objetivo. La alegoría gay, con versos rimados, asonantes y consonantes, no nos distraen del tema. Siendo un poema de larga extensión, gana en estrofas que conmueven y sostienen el todo, como:

La alucinación de la noche destellaba,

acodados a una mesa, los bebedores

se mojan los labios con agua salada.

Se agolpan en torno las almas errantes,

sus vidas seducen a los navegantes,

rostros jóvenes, singulares y hermosos

se acercan ofreciéndose a los ojos.

Ademásde la parte en homenaje al Bosco, dos secciones dedicadas al amor y a la muerte, “Cuerpos de amor” y “Cuerpos mortales”, cierran el libro.  De la parte dedicada al amor, tomamos  “Ceremonia”, texto oscuro, enigmático, que parece referirse al contraste entre el amor consagrado y la pasión:

Ahí donde doble el dedo

para ser asido, ensortijado,

no me esperes.

Desciende de tu altar

a buscarme

en lugares bajos y húmedos

entre vapores y niebla.     

El libro de la serpiente, conformado por 18 poemas breves, a semejanza de los haikus, tiene un tramado de marca mayor gracias a un trabajo sobre la base de imágenes. La descripción real y mítica de la serpiente se presenta de manera muy concreta de tal modo que los lectores dejan volar su imaginación, y en ese vuelo pueden encontrar el simbolismo.

El libro empieza con poemas bellísimos en su factura: ritmo, música e imagen. La originalidad de la imagen “gota de luna/ en tu rostro creciente…”  logra introducir al lector en la magia lírica:

1

Gota de luna

es tu rostro creciente

luz cadenciosa

Serpiente

6

Serpiente de agua

te deslizas de pluma y

seda tu fuerza

En un cambio de poética, ya no lírica sino coloquial, agrupo a los poemarios Elíxir y Tragic/Comic. En ambos libros, coincide lo desvergonzado, lo cruel, lo lúdico y el dolor.

En la poesía universal los poemas dedicados a los gatos siempre guardan un encanto secreto, tienen propiedades mágicas como el Elixir, título del primer libro publicado por Barrientos Silva en 1991, que destaco en este comentario.  Recordemos solo el poema “El gato” de Baudelaire, objeto de un importante estudio estructuralista de Roman Jakobson y Claude Lévi–Strauss.

“Tournee du chat noir” es un poema valioso en tanto el dominio terrestre del gato y el felino permanecen en el mismo horizonte sin transformarse en mito ni en alegoría ni en símbolo, eso corre por cuenta, en todo caso, de los mismos lectores.

La ronda negra del gato nocturno

Afilado   se acerca   despacio

Bosteza

Descuelga

            Su cola sin rodeos

Hay una atmósfera de juego y erotismo, como “La sirena y el papagayo”, también de Elixir, que se ubica entre el juego y la candidez de la fábula y el trasfondo erótico.

Pero es en “Mujer en talle de madera”, donde Barrientos Silva logra cincelar uno de sus textos más emblemáticos, tanto por el ritmo sincopado como por las buenas imágenes que hacen del talle de madera de la mujer una figura que, al tiempo que se perfila y socava, también se ama.

Abajo,

Sostendré las agujas

Su delgado equilibrio

Su cantar rechinando

Cual cuchillo de palo

Y tú estarás ahí

Astilla, uña de gato,

Desde la mirada

Al fondo,

Primera succión

Segunda succión

Dulce durazno

Con la misma intensidad y excelente factura leemos “Verano en la playa”; en el que percibimos la silueta de la bañista que mirando el paisaje con placer; hace confluir también el dolor: el cuerpo y las heridas como una exhibicionista:

Con frialdad absoluta

Mientras quema el sol

Voy lamiendo helados ante el público de pie

Ya no oculto la sutura por donde me abro

-las rayas del tigre

cosido a puñaladas

Me gustaría destacar dos breves poemas por ser misteriosos y contundentes, y carecer de esa retórica que a veces nos distrae sin mal ánimo, pero con equivocadas estrategias: “Médula” y “Pie”.

Médula

Tajar un lápiz

Hasta descubrir

Esa punta aguda

Punzante

Filuda

Podría desdibujarme

Hasta desnudar la médula

Del lápiz

La sustancia

Que oscurece

O aclara

Pie 

Hoy mi pie derecho     No marcha bien

Se tropieza                   Su huella

En mi frente                 Descalzo

Donde camina              Se hunde

En lo profundo             En mi corazón

Aunque debo añadir que, en el también breve titulado “Pubis”, la autora alcanza una singular metáfora:

Pubis

Pubis inalámbrico

Mucosa arrugada

De nariz

Hasta donde llegue

Mi vista

Siempre recordaré

Tu melancolía

Avisada en el aliento

Como corolario, haré referencia a tres poemas del libro Tragic/Comic  -publicado en 2003- y que hace alusión desde su título a lo “tragicómico del cuerpo, envoltura de nuestra exsitencia”. En el poema « Auschwitz », en el que la comparación con otras regiones velan una realidad igualmente perversa. En “Auschwitz”, el sarcasmo del verso final nos conmueve y perturba por las resonancias históricas. Y esta pulla se percibe asimismo en “Evangelio” por el escarnio ante la figura de Jesucristo.

“Soy un hombre”, el tercer poema, añadido en la edición aumentada del poemario, anuncia ya la necesidad de masculinidades positivas y libres de roles programáticos, de lo masculino y femenino intercambiándose.

Auschwitz

Los dientes, anillos y todo el oro

se fundió en el mismo botín.

Siglos atrás, el rescate de Atahualpa

dio la vuelta al mundo

por las mismas fronteras

donde se detienen inmigrantes del Perú.

Por Auschwitz se redactaron

los derechos humanos

y se construyó un edificio en Ginebra

que adornan casi todas las banderas.

Sin embargo, los Auschwitz existían

hace mucho tiempo en países distintos

a los de la gran guerra.

América Central, América del Sur

y África,

sus habitantes eran menos ricos,

menos hermosos, tal vez

por eso pasaron desapercibidos.

Evangelio 

Primer tiempo.

Despojado de vestiduras,

Jesucristo atravesaba el campo de fútbol

escoltado por guardias ingleses.

Con un gorro le cubrían

el sexo impúdico

en defensa de la moral pública.

Lleno el estadio,

colmada la taquilla

de aquel Viernes Santo.       

                                    

Soy un hombre

de pensamiento

mortal

y frágil-

mente

femenino

Soy un hombre

de terno gris

alargado

como un cigarro

elegante

y efímero

Soy un hombre

femenino

un visitante

de momentos

un tejedor

de melodías

un portador

de pluma

que brilla

Soy un hombre

con el encanto

de una mujer

complaciente

que ofrece

sus brazos

y sus piernas

sin ningún reparo

Soy un hombre

que se entrega

a la pasión

vertiginosa

hecha en casa

bordando

espaldas

almidonando

pieles

lavando

olores

aromando

días

repartiendo

su carne

de mujer amante

Deja un comentario

Tendencias